Editorial

Grave sequía de lluvias y dólares

La escasez de lluvias complica el cierre del año y promete dejar tierra árida para el 2023 y en consecuencia empieza a condicionar las decisiones de política económica.

La primera versión del “dólar soja” sirvió para cerrar el tercer trimestre, pero absorbió por anticipado lo disponible para la última parte del año, lo que obligó a su reedición. El plan en curso tiene un efecto parecido, atrayendo lo poco que podía obtenerse durante el primer trimestre dl año entrante con el agravante de “una seca” que provoca quebrantos millonarios.

Un reciente informe de CREA, entidad que agrupa a unos 2000 productores agropecuarios, precisó que la caída en la producción de trigo es del orden del 37% y en la cebada del 32%. Lo cual generará una pérdida de 3.300 millones de dólares en exportaciones. El mismo trabajo sostiene que hasta el momento solo se pudo sembrar l 37% de superficie destinada a soja, cuando en el mismo período de 2021 se habría alcanzado el 61.4%.

La falta de lluvias está caldeando los ánimos de los productores que sostienen que los recursos que aporta l campo al Estado no están disponibles para ayudar a paliar la crisis climática que amenaza a la economía argentina.

Carlos Achetoni, presidente d la Federación Agraria Argentina, y quien vio (al igual que muchos productores de Mendoza) que sus cultivos de uvas y frutales totalmente destruidos por las heladas tardías, aseguró que desde el agro “se están contemplando tomar medidas de fuerzas “si el gobierno no atiende el problema el desastre climático.

Se pronostica un panorama oscuro para la economía general del país, pues provocará una sustancial merma en l ingreso de divisas, afectando a las comunidades productivas. Además, si no aparece lluvias abundantes en los próximos tres meses, será difícil evitar un mayor cepo en 2023, lo que pondría presión en una brecha de que por si enfrenta el desafío de la duda en pesos en un año electoral.

La sequía afecta a 140 millones de hectáreas de cultivos n l país. “Hoy del Estado necesitamos créditos a baja tasa de interés y que paren con los impuestos, porque nos los siguen cobrando”, dice Omar Barcheta, productor de trigo en Santa Fe. Sentenció que “la cosa viene muy mal. Parte de la Pampa Húmeda ha perdido toda la cosecha de trigo, se ha logrado sembrar en algunas partes soja, pero no hay reservas en el suelo para continuar. El panorama es bastante complicado”, sostiene Barcheta.

En Mendoza. Tras los graves daños n los cultivos a causa de las heladas tardías, el gobierno provincial lanzó una línea de crédito de hasta 500.000 pesos por productor, cuya propiedad no supere las 20 hectáreas. Con una tasa anual del 25%, a devolver en 21 meses y con 12 de gracia. La medida se suma al programa Recuperagro, iniciativa impulsada desde Economía para sostener el empleo del sector, que ya recibió más de 2000 solicitudes en todo el territorio. A su vez, el Iscamen viene acompañando a productores que también se han visto perjudicados por la caída de granizo.

Se está a la espera de las medidas prometidas pro el ministro Sergio Masa y que, hasta el momento, no se han podido ejecutar desde el gobierno nacional. Desde las distintas economías regionales del país, coinciden que hay leyes que son obsoletas como la de Emergencia y Desastres, que al productor no le sirven porque únicamente da prorroga de impuestos y el productor cuando está mal lo único que piensa es en sobrevivir.

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