Editorial

Octógonos negros: ya rige la Ley de etiquetado frontal

Desde hace diez días, a un año y medio de su sanción, todos los productos que salgan de las fábricas de las grandes empresas de alimentos y bebidas deben cumplir con la Ley de Etiquetado frontal y eventualmente incorporar los octógonos negros que informan si en un producto existe algún exceso de grasas, azúcares o sodio en su fórmula.

En las próxima semanas se espera que se empiecen a multiplicar los productos con el sello negro en las góndolas de los supermercados, en la medida en que se vayan vendiendo la mercadería que había sido fabricada antes del fin de la prórroga (de seis meses que habían alcanzado los principales jugadores del consumo masivo), y que se encuentra en los depósitos y centros de distribución de los supermercados y empresas.

En línea con la nueva normativa, en los últimos días se aceleró el ritmo de lanzamientos de los productos que se adecuaron a la ley de etiquetado frontal y cruzarse con un octógono negro es cada vez algo más habitual. Sin embargo, la nueva normativa no está exenta de polémicas y desde la industria y los supermercados alertan sobre discriminaciones y problemas de implementación de la ley.

El primer punto que reclaman las empresas es que su aplicación no sea universal y que se limite a alimentos y bebidas envasadas. “Hoy si comprás un sándwich de miga o una torta envasada en un supermercado –si cumple con la nueva ley- viene con octógonos negros, pero das la vuelta y te llevás el mismo producto de una panadería y viene sin sellos”, precisaron en un supermercado.

Otra de las demandas de la industria pasa por la adecuación de la normativa a las exigencias de los mercados de la región con los que existe un importante intercambio de mercadería. “No se puede ignorar que las regulaciones de etiquetado frontal deben tener marcos regulatorios comunes en todo el Mercosur, evitando superposiciones que terminen actuando como barreras que inhiban una integración real y efectiva. A su vez, esta autorización permitiría contar con el tiempo suficiente para acceder a los productos e insumos para la elaboración de los nuevos packaging y envases que se encuentran demorados”, explican en COPAL, la entidad que reúne a las principales cámaras de alimentos del país.

El tema de los productos e insumos importados también genera algunos inconvenientes. “Las restricciones cambiarias hoy vigente obligan a la generación de ajustes temporales para una  mejor planificación de insumos importados, cuya disponibilidad está hoy claramente afectada”, señalan en COPAL.

“Nosotros importamos algunos alimentos terminados, pero por los volúmenes que manejamos, los fabricantes de afuera no nos quieren adaptar el envase a la ley argentina”, señalaron en una  de las principales cadenas de supermercados.  En la industria también reclaman algún tupo de adaptación de la nueva normativa en materia publicitaria, porque según la ley sancionada en octubre de 2021, quedan prohibidas las posibilidades de productos que contengan algún octógono negro en su envase.

La lista de reclamos se completa con la exigencia de la ley que establece que los productos que tengan  los sellos negror no podrán ser donados. En la industria opera la política de donar los alimentos próximos  a vencer a comedores y organizaciones sociales. Ahora aparte de esos productos no se van a poder regalar más.

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